SOY UN PROBLEMA A RESOLVER. O NO .

Empezar a mirarse a uno mismo hacia dentro es un camino sin retorno y sin fin, eso dicen. Uff… es duro, tanto una cosa como la otra.

A momentos te pillas, te encuentras, deshaces o al menos ves el hilo desde el que tirar para deshacer y entonces, tiene sentido, es interesante.

A momentos, no hay sentido alguno, es un vacío o un completo imposible de abarcar.

A momentos, es sin final significa que nunca estré resuelto, siempre habrá más.

Si este habrá más es ir variando, cambiando, conocerte en la variedad, descubrir nuevas maneras y ampliar mradas…ok. ¿Y cuándo ese habrá más es mirado desde la mejora contínua?

Porque yo no quiero mejorar continuamente, oigan. No quiero ser un problema eterno sin resolver.

Me resulta divertido coger un problema y resolverlo, darle vueltas, buscar la siguiente página que resuelva.

A ratos pienso que no soy ni un solo problema, que vale ya, que no hay nada que resolver, nada que ver. Dejarme en paz estaría bien.

No. No soy un problema a resolver. Ni una mejora constante.

No soy un desastre que necesita mejoras incesante. No soy muchos problemas.

Soy muchos enanos. Soy muchos enanos revoltosos. Soy muchos enanos a los que a veces, hay que mandar relajarse y echarse la siesta un rato, calmémonos y estemos tranquilos. Ahora no hay nada más que hacer. Está todo bien.

Algunos días conquistas montañas, otros duele respirar. En ambos días, eres suficiente.”

Estoy aquí para ti. Tienes voz. Te escucho lento.