MENTE EN SILENCIO

Ese silencio. Ese silencio ansiado. Nada importa. Nada.

Tu mente solo quiere silencio. Eliminar el ruido mental. Una continuidad en ese silencio, que te invada, casi morir en ese silencio.

Sin embargo, el cuerpo no atiende al silencio mental. Va por otro lado. Continúa actuando como si nada, eso si, encogido. Tu cuerpo se desplaza encogido entregado a las rutinas, a hacer lo que tiene que hacer, cumplir con quien tiene que cumplir.

Pero tu mente no quiere estar para nadie. ¡Pero si no quieres ni estar para ti mismo!! Estás perdido, y así quieres estar un rato más. No ser nadie ya ni para ti.

No ser quien tienes que ser, porque siempre lo eres, para los demás.

Cada cierto tiempo este silencio me envuelve. Me devuelve al vacío, a la tristeza, la oscuridad, el deseo de desaparecer.

Ahora sé que necesito vaciarme del todo, quedarme muy quieta y abrazarme. Y no escuchar, no escuchar las necesidades de otro. No escuchar. Zambullirme en el silencio.

Poco a poco, escuchar solo lo que me ayuda, lo que me gusta, buscar lo cotidiano, observar la Naturaleza, la lentitud, las rutinas de la gente, sus maneras…Observar, quedarme quieta y observar la vida que me rodea, volver poco a poco ser parte de ella.

«Hoy tiene sentido lo que dijo aquel día mi profesor: Mira hacia delante que el examen es individual. Más que para aquel examen, me estaba preparando para la vida.» -Lucía Hormigo –

Estoy aquí para ti. Tienes voz. Te escucho lento.