
Son intervenciones médicas que ayudan a mantener las funciones básicas del cuerpo: respirar, comer, hidratarse, latir…
No curan la enfermedad, sostienen el organismo artificialmente.
En personas con enfermedad terminal, su uso debe ser muy reflexivo.
- Respiración asistida (intubación, ventiladores).
- Nutrición artificial (sondas nasogástricas, gastrostomías).
- Hidratación artificial (suero intravenoso).
- Reanimación cardiopulmonar (RCP, desfibriladores).
- Diálisis (sustituir la función de los riñones).
En enfermedades terminales, muchas veces prolongan la vida biológica, pero no la calidad de vida. Su uso sin sentido clínico puede convertirse en obstinación terapéutica.
Antes de aceptar o rechazar estas medidas, pregúntate:
¿Mejoran el bienestar? ¿O solo alargan el proceso de morir?
¿Qué puedes hacer?
Habla con el equipo médico y pide explicaciones claras:
¿Qué aporta esta medida?
¿Cuál es su objetivo real?
¿Qué pasaría si no la aplicamos?
Recuerda: tienes derecho a aceptar o rechazar cualquier intervención médica.
- No es fácil tomar decisiones en momentos así.
- Habla con calma con la persona enferma (si es posible).
- Prioriza lo que esa persona querría: ¿más vida… o más dignidad?
- Busca apoyo emocional, no cargues con esto en soledad.
- No son una obligación moral.
No garantizan calidad de vida.
No siempre significan esperanza real.
Sinceramente, desde mi perspectiva:
🫶 Mantener el cuerpo no siempre es mantener la vida.
🫶 Es lícito y humano decir “no quiero más máquinas, quiero más humanidad.”
🫶 Los Cuidados Paliativos priorizan el bienestar sobre la tecnología.
“Cuando la medicina ya no puede curar, la dignidad debe guiar las decisiones.”
Te acompaño. Estoy aquí para ti. Tienes voz. Te escucho lento.